Etapa precio Cero

 

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Halo solar en la ría de Vigo, 5/10/2016. Selfie.

Momento de cambios, de mucho  movimiento interior y exterior. Para mí y para mucha gente. Podría ser la ocasión para poner en práctica aquello de “a río revuelto, ganancia de pescadores”. En mi caso no va a ser así. Acabo de saber que durante este mes de octubre voy a ofertar la sesión y la consulta de preguntas a precio CERO. Es decir, gratis. 

Estoy el diseño de mi identidad, lo que viene a significar que me he puesto disponible para que a través de mí se filtren nuevas preguntas, que abrirán nuevas experiencias para explorar y transitar. Por supuesto, mi identidad funcional, mi nombre, mi DNI, mi cuerpo físico, van a seguir ahí como ya los conocéis. Sólo que vais a ir viendo cómo voy cambiando (y vosotros también, aunque ni os deis cuenta). Como por ejemplo poniendo a disposición estas sesiones de acompañamiento en el proceso personal de cada cual sin necesidad de compensación monetaria por parte de quien consulta.

Que conste que mi identidad personal está bastante molesta con la idea, pero prefiero no discutirla y acatarla tal cual me ha llegado (sobre el por qué de esta decisión espero poder hablaros en breve en un vídeo).

 

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L@s transmutador@s: pararlo ya

Mis gatinosEn este mundo hay personas que pueden hacerse cargo de los males ajenos, metérselos en el cuerpo y sanarlos. Así, resumiendo, se comportan l@s transmutador@s, las personas que ejercitan este don.
Y digo ejercitan porque la capacidad de hacer esto está en cada uno de nosotros, como seres con cuerpo físico, igual que los animales y plantas. Pudiera parecer ahora que voy a ensalzar este don y a describir lo estupendo que es. Pues nada de eso. Describirlo, lo voy a describir, al tiempo que aconsejo no usarlo más hasta no tener bien claro hasta dónde puede llevar a la persona que lo pone en práctica. Porque de otra forma, el cuerpo duele y eso no nos gusta a ninguno, o a casi ninguna.

Me explico: en su mayoría, las personas transmutadoras se hacen cargo de las densidades y de los malos rollos ajenos de una forma completamente inconsciente. Es decir, que no se dan cuenta de que lo están haciendo. Solo de que les duele el cuerpo un día sí y otro también, y esto es muy incómodo. Y, atención, son l@s transmutador@s los que toman voluntariamente estas energías ajenas, no es que nadie se las meta desde fuera con malas artes.

Expliquemos aquí cómo ocurre esto. El/la transmutador/a, por ejemplo, entra en el transporte público por la mañana para ir a trabajar. Se siente bien, acaba de desayunar y darse una ducha (no en este orden) y en su casa no ha pasado nada desagradable. Entra en el metro o el autobús, abre su libro o su tableta y se pone a leer, sentado o de pie. Cuando llega a su parada, se levanta, o se mueve para salir, y de repente nota que, inopinadamente, le duele el hombro, o la rodilla, o la rabadilla, o un lado de la cabeza o la barriga. Se pregunta si habrá hecho algún movimiento extraño en las escaleras, si habrá desayunado algo que le sentó mal. Luego llega al trabajo, saluda a los compañeros y se da cuenta de que con la pequeña caminata hasta la sede de su empresa ya no le duele nada; piensa que es por haberse movido un poco. Al cabo de un rato, escucha a dos compañer@s hablar de problemas. Intenta ignorarlos para seguir con lo suyo, y lo consigue. Claro de que entonces empieza a notar que le duele otra parte del cuerpo.

Qué ha pasado?

Sin darse cuenta, ha ido absorbiendo diferentes energías de baja frecuencia y se las ha metido en el cuerpo para su reciclaje y transmutación. Así, alguna de las personas que iban con él o ella en el autobús o el vagón, se bajaron sintiéndose mejor, también sin saber por qué. Lo mismo ha hecho en el trabajo. Mientras nota cómo le duele la muñeca y piensa que es el síndrome del túnel carpiano (que también puede ser, porque de tanto repetir la acción, al final el cuerpo ha acabado haciendo una lesión permanente), observa cómo l@s compañer@s que antes echaban pestes ahora vuelven carcajeándose de fumar un cigarrito fuera de la oficina.

Si alguien piensa que puede ser un/a transmutador/a, mi consejo sería que lo parase YA. Por lo menos hasta decidir qué hace con ello. Y los que no lo sean, por el momento que no se pongan a activar la capacidad. Y todo esto, por qué?

La primera razón es por una misma. Ya no es necesario hacerse cargo de las dolencias energéticas ajenas para purgar algún daño cometido quién sabe en qué momento o para compensar algún fallo, o para sentirse necesaria. Los motivos que tenga cada cual para haber desarrollado este talento subyacen en lo más profundo del inconsciente. Lo mejor es volverse hacia adentro para sanarse uno mismo, y dejar de perder energía siendo el sumidero de los dolores ajenos. Más adelante, cuando ya se esté mejor, se podrá ir haciendo de una forma consciente, que lo mejor que tiene es que no provoca dolor en el cuerpo y sí mucha alegría, para una misma, porque esto se hace desde el anonimato y la más absoluta discreción. Aquí el ego y las inseguridades del personaje que cada uno somos no tiene nada que opinar.

La segunda razón es para dejar espacio a los demás para que se sanen a sí mismos. Si yo me llevo para mi cuerpo la densidad que te toca drenar a ti, el conflicto que es mejor que soluciones, tú sigues sin enterarte de que tienes algo que arreglar y la resolución de esos temas y la posterior reconciliación con tus partes más oscuras, y con las de los demás que han estado en el mismo escenario, quedará pospuesta de forma indefinida.

Aunque no os hayáis dado cuenta, seguro que tenéis cerca de algún/a transmutador/a. Suele haber al menos un@ en cada familia, aunque hay familias que son especialistas. Se les puede reconocer porque tienen una mala salud de hierro. La mala salud es porque continuamente sufren enfermedades leves, dolencias, achaques, pequeños accidentes (o no tan pequeños) nada grave, el caso es que no paran de ponerse malos. Lo de que es de hierro es porque vienen preparados con cuerpos muy fuertes que pueden asumir ese esfuerzo sin enfermar de gravedad. Al menos por razones de otras personas, evidentemente cada cuerpo puede enfermar por las propias necesidades de la conciencia que lo habita hasta la gravedad que precise.

Ya tenemos localizado al transmutador. Qué pasa si soy yo misma? Como la tendencia es a repetir rutinas, igual una vez que me doy cuenta de que ando transmutando gratuitamente todo lo que me apropio sin tener derecho a ello no lo puedo parar. Pero sí lo noto. Entonces, cuando me duela alguna parte del cuerpo y me dé la sensación de que puede ser porque estoy transmutando algo, lo mejor es echarse a dormir. Por qué digo esto? Por simple observación de los animales más profesionales en la transmutación: los gatos.

Para ellos es tan n
atural que no enferman casi nunca, y menos todavía les duele. Otros muchos animales y plantas cercanos a nosotros están todo el día reciclando nuestras energías de baja frecuencia, nuestras densidades varias, pero me voy a ceñir a los gatos porque lo que hacen es espectacular. Quienes tenéis gatos en casa habréis observado lo mucho que duermen. Pues bien, es entonces cuando están transmutando. Deberían llevar un cartelito con un casco de obrero que pusiera: “Gato trabajando”.

Cómo lo hacen? Cómo podemos imitarles? Cuando
un gato se duerme, cuando un perro se duerme, cuando un ser humano se duerme, su cuerpo energético sale de su cuerpo físico. Así, mientras el cuerpo físico hace su trabajo de reciclado de las energías densas, estas energías no repercuten en el cuerpo energético, que no se ve afectado por ellas y por lo tanto, cuando vuelva al físico, éste habrá drenado todo lo que tenga que drenar y ya no sentirá ningún dolor. Por eso es aconsejable, mientras no se consiga frenar la tendencia a meterse para dentro cosas ajenas, echarse a dormir en un lugar solitario. Me vale la taza del inodoro, no el vagón del metro, atención. Unos minutos para dejar que el cuerpo físico transmute lo absorbido son suficientes.

Claro que lo mejor es frenar el proceso antes de que comience. Y eso, cómo lo hacemos? Con mucha atención a nosotros mismos. Se trata de distinguir qué dolor es mío y cual no. Para ello, podemos imaginarnos que estamos rodeados por una cápsula de luz en la que solo estoy yo. Lo que hay dentro, es mío. Y luego, buscar de qué manera abro esa cápsula para incorporar temas ajenos y fijarme en lo que siento con el cuerpo cuando me llega algo de fuera.

Para simplificar, una buena noticia: en cuanto tengas intención de no dejar pasar a tu cuerpo nada que no te corresponda, ya lo estarás haciendo, así que tampoco te rompas la cabeza. Limítate a disfrutar de tu propio espacio y deja de prestar atención al espacio de los demás.

Y cuando el presunto transmutador es alguien que conocemos? Para esto hay varias opciones, siempre desde el más profundo respeto a los procesos propios de la otra persona. Lo más aconsejable es poner la intención de que no se lleve ninguno de nuestros malos rollos, así para empezar. Es una forma de parar una tendencia hasta que estemos seguros de que puede hacerse cargo de ella.

Otra opción es hablar con esa persona. No hace falta decirle lo que está haciendo, si no lo sabe o no se da cuenta es necesario respetar también esa opción que ha tomado. Si además es alguien que no se maneja con términos tales como energía, densidad y otros, corremos el riesgo de asustarle, y ya sabemos que el miedo no va a arreglar nada en esta situación. Es mejor tantear si suele hacerse cargo de los problemas de los demás, porque muchas de estas personas hacen en la vida cotidiana lo mismo que hacen en el espectro energético, y suelen vivir como propias cuestiones de sus seres queridos más cercanos. Lo que no saben es que con la energía de los demás hacen lo mismo aunque no sean ni queridos ni cercanos, sino solo que vibran enla misma frecuencia de algunos temas sin resolver del propio transmutador.

Si de quien estamos hablando es de una niña o niño que tenemos a nuestro cargo, lo mejor es explicárselo claramente y sin subterfugios. L@s niñ@s entienden todas estas cosas mucho mejor que nosotros los mayores, porque están continuamente aprendiendo y experimentando. Si les decimos que es probable que están haciendo eso sin darse cuenta y que por eso les duele, en ese mismo instante dejarán de hacerlo. Más adelante, si muestran interés, les podremos ir dando indicaciones para que jueguen con ese don y aprendan a utilizarlo de la mejor manera posible. Que por cierto es el siguiente paso que vamos a dar en este texto.

Como se puede utilizar el don de la transmutación?

Antes de aprender a utilizarlo de forma consciente, es mejor estar seguros de que ya no estamos poniendo en práctica esta tendencia innata. Como es algo que llevamos haciendo toda la vida, nos llevará unos meses detenerlo. Eneste tiempo de frenada nos iremos encontrando cada vez mejor. Son naturales algunos despistes, como si vemos a alguien muy querido y muy cercano en una mala situación emocional o física y de repente nos damos cuenta de que nos duele algo y de que nos hemos puesto a transmutarlo. No pasa nada, son los flecos finales de nuestra deshabituación.

Lo siguiente sería suponer que ya no lo hacemos nunca, y… lo echamos de menos, porque un talento nuestro, y nos apetece utilizarlo. Es nuestro derecho, y también el de cualquier persona que nunca lo haya experimentado y quiera incorporarlo a su acerbo.

En principio, diría que podríamos empezar, como l@s niñ@s, por jugar. Sin embargo, por lo que llevo viendo, a día de hoy lo mejor es no hacerlo de ninguna de las maneras. Es decir, nos plantaremos en la etapa de frenada. Y continuará…