Talleres ‘constentos’ ©

Esta es otra de las propuestas del proyecto Mulvidiana. Aprender a vivir todos los asuntos cotidianos con otro estado de ánimo, con otro enfoque, de forma que podamos estar más en contacto con nuestra propia alegría interior, sin que para ello necesitemos hacer un esfuerzo, sino que poco a poco vaya operando por sí misma. El concepto de constenta/o © es la unión lógica entre el estado de ánimo contento y el estado consciente del ser, que es hacia lo que tendemos los seres humanos en este momento de nuestra historia, por más que haya mucha oposición y resistencia, tanto fuera como dentro de cada persona.

A medida que realizaba mi trabajo personal de sanación consciente, me iba dando cuenta de que la vida cotidiana, en vez de ser una fuente continua de retos a enfrentar y superar, es un rosario de oportunidades para que las personas aprendamos a estar contentas y conscientes, es decir, constentas. Una vez que empecé a buscar esos detalles que permitían cambiar el enfoque, éstos fueron apareciendo cada vez con más rotundidad. Siempre habían estado ahí, sólo teníamos que cambiar el punto de vista.

Antes he dicho “enfrentar y superar”, palabras claramente de lenguaje bélico basado en la energía de la resistencia, que nos ha venido fenomenal para no extinguirnos y llegar a estos años con casi 7.500 millones de seres humanos poblando el planeta, pero que pertenece más al paradigma pasado que al correspondiente al presente y mucho menos al del porvenir. Nos podemos ir adaptando poco a poco a eso que llega con la fuerza de lo nuevo, porque la resistencia a ese cambio no nos va a generar más que dolor o, como poco, incomodidad. Y ya esos parámetros correspondientes al sufrimiento los hemos explorado tan en profundidad que poco nos van a aportar ya.

Para ayudar en ese camino de apertura a lo nuevo (y por lo tanto, algo que no tenemos ni idea de lo que es porque no ha sido nunca antes), voy a proponer ahora ir poco a poco cambiando el lenguaje, y también el tono de voz con el que diremos esas palabras, para que la frecuencia sonora de nuestros mensajes se pueda adaptar a esa nueva forma de vivir y de estar presentes en esta experiencia material sobre la Tierra. Se trata por lo tanto de dos temas que van unidos: por un lado, cambiar las palabras que utilizamos para narrarnos y explicarnos nuestra propia vida, asunto que está ya muy desarrollado a través de la programación neurolingüística (PNL), por lo que no me voy a extender al respecto; y, por otro, la dulcificación de nuestro tono de voz al hablar con otras personas (y que como eco interno tendrá la consecuencia de modificar la forma en que nos dirigimos a nosotras mismas, efecto muy aconsejable para quienes, como yo, han practicado el duro deporte de la auto y sobre exigencia).

Este cambio en la frecuencia sonora de nuestra voz es algo fundamental que va a tener efectos que se multiplicarán exponencialmente, por lo que sería genial que cada uno fuera practicando y experimentando por su cuenta, aunque sea en pequeñas dosis, qué puede pasar si hablamos cada vez con un tono menos belicoso. Esto en España es francamente urgente, porque nuestra forma de entonar y pronunciar es muy dura y ya no nos sirve ese ambiente sonoro tan agresivo. Francamente, no podemos decir que no lo hayamos utilizado al máximo y hasta la saciedad. Creo que lo vamos a ir cambiando por simple aburrimiento, para probar otras cosas y variar un poco.

Volviendo a los Talleres Constentos ©, la propuesta va a consistir en hacer cosas tan cotidianas como conducir un vehículo, comenzar un programa de ejercicio físico, viajar a cualquier distancia, cambiar nuestra manera de comer, ir al trabajo cada día e incluso dejar de fumar u otro tipo de adicción de manera que se dé de una forma armónica, con el menor sufrimiento, miedo o dolor posible, o mejor sin nada de eso, dejándonos guiar por nuestro cuerpo físico en contacto directo con nosotros mismos como conciencia total –lo que también se denomina nuestro ser superior o nuestro Yo Soy, por compartir el acuerdo sobre la forma de llamar a las cosas–, que habla bien claro cuando lo apartamos de los dictados de nuestro yo como personaje –también conocido como ego, que también tiene su utilidad, pero que se ha pasado un poco constituyéndose como protagonista único de nuestra historia evolutiva en el planeta Tierra–.

La propuesta de estos talleres la hago después de haber experimentado conmigo misma si es posible estar constenta en medio de un atasco para volver a la ciudad después de un puente, a menos de dos semanas después de haber dejado de fumar o con las agujetas de haber movido los músculos por primera vez en meses… o años. Y sí, es posible, y además me he reído mucho. Ahora me gustaría que os rierais vosotros también, cada quien consigo misma y si es posible, poco a poco también con los demás, de forma que se genere un efecto contagio por resonancia –aquí, si os fijáis, vuelvo al tema sonoro, que ya os digo que es uno de los puntazos del cambio de conciencia a nivel planetario– y la gente vaya estando más contenta y más consciente a pesar de las circunstancias vitales, que, eso sí, ya os adelanto que por el momento no van a aflojar. Vamos a aflojar y a soltar nosotros, siempre con respecto a lo que nos vaya proponiendo la vida.

Estos talleres serán tanto presenciales como online. Por supuesto, la frecuencia energética que se maneja en un encuentro persona a persona, y mucho más en grupo, es más potente que la aportación a través de Internet. Sin embargo, me parece que desaprovechar la Red para extender esta propuesta es una arbitrariedad (fuera de tiempo) que en este momento ni tiene sentido ni es oportuna. Veo imprescindible extender el mensaje y poner a disposición de cuanta más gente mejor las herramientas para que el cambio de conciencia se produzca en un tiempo óptimo, habida cuenta de que nos hemos puesto a ello de forma masiva mucho más tarde de lo que en principio estaba previsto –sobre esto hablaré en otra ocasión–.

Anuncios